Después de un periodo de decadencia para el musical cinematográfico, en los años setenta vuelve a funcionar con algunos cambios: producciones más lujosas, más números musicales, y repartos de papeles a los actores más famosos de la época. Es importante resaltar películas como Grease, Hair o Cabaret que significaron hitos en la historia del género.
Luego, en los años Ochenta, se dieron papeles no solo a actores, sino también a cantantes o bailares famosos como Madonna para atraer al público.
Por último, en los años noventa, se quiso acercar este género al público infantil, y fue entonces cuando aparecieron los músicales en dibujos animados. Disney fue su principal productora. Dos ejemplos de estas películas podrían ser "La sirenita" y "La bella y la bestia".
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